De vuelta (otra vez), por Cecilio de Oriol

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Hay veces en que la vida te aleja de lo que, paradójicamente, puede resultarte más interesante y provechoso. En estos tiempos, en los que resucita a nivel mundial una especie postmoderna de adanismo, que no solo se dedica a descubrir lo obvio sino a pergeñar realidades alternativas, el pensamiento se echa de menos con más urgencia.

No es malo que, intentando dar pasos adelante, haya que reexaminar y cuestionarlo todo. Pero dar pasos adelante se diferencia bastante de corretear como pollo descabezado, que decía el clásico. De todas maneras, la humanidad siempre estará en movimiento aunque acabe en un inmediato y próximo precipicio y nada ni nadie le impedirá hacerlo: es la propia dinámica de la historia.

Así que tampoco hay que ponerse trágico.

Animado de tan consoladores inicios llego del verano y me incorporo al blog de mis amores. Y para llegar y besar el santo les ofrezco unos cuantos fogonazos que solo  son “patadas a seguir”. La duda es que el balón lanzado lo sea en la dirección correcta.

Fogonazos 1

La curiosidad es el infinito anhelo de traspasar los límites de la propia conciencia.

La música es la evidencia del alma.

La fantasía se alimenta de lo ya vivido, la imaginación de lo que se desea vivir.

En la fantasía anida lo creativo que no es más que la reformulación de una realidad que trasciende lo percibido por los sentidos.

Los limites de la fantasía los constituyen los restos de la realidad percibida.

Fogonazos 2

Alphonse de Lamartine decía que el genio se mueve siempre en los marcos de la grandeza de los propósitos, la pequeñez de los medios y la inmensidad de los resultados.

Fogonazos 3

Es terrible que el dilema de la sociedad moderna (y de los que estamos en ella) oscile entre dos posturas, polares y hegemónicas, en relación con la construcción de una alteridad elemental y, consecuentemente, de una practica política igualmente básica. Estas dos posturas son: a) que nos lo den todo y b) apañaos como podáis.

Fogonazos 4

Nunca se dejará lo suficientemente claro que, en la sociedad del riesgo, la seguridad se paga cara. Probablemente haya que aceptar el precio, pero nunca en una moneda que ha de quedar intocada porque  no se puede gastar: la libertad.

Pagar seguridad con libertad es perder libertad y seguridad. Y esto vale también para un mundo subvencionado.

Fogonazos 5

Hablar de intangibles como la verdad, la realidad y la bondad es un brindis al Sol. Suele ser bonito e incluso espectacular, pero el Sol ni se entera ni, por supuesto, responde.

Fogonazo 6

Filosofar no es vivir,  vivir es filosofar.

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