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Cultura

Encuentros con Mario Vargas Llosa

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Presentación de Encuentros con Mario Vargas Llosa

Ediciones Deliberar publicó en octubre de 2017, como primer volumen de la “Biblioteca Deliberar”, el libro de Juan Cruz Ruiz Encuentros con Mario Vargas Llosa, que recoge conversaciones mantenidas por el periodista con el escritor desde el año 1989 hasta el 2016. Se ofrece a continuación un fragmento del prólogo, seguido por la relación de conversaciones y se abre la deliberación sobre el libro y su tema.

 Prólogo: Toda la vida preguntándole a Mario Vargas Llosa

Juan Cruz

Tengo el privilegio de haberle hecho a Mario Vargas Llosa un millón de preguntas, más o menos. Ha sido por su generosidad y por la de su entorno. Desde Patricia Vargas, la madre de sus hijos; sus hijos, Morgana, Gonzalo, Álvaro; sus personas de confianza, Rosi Bedoya, Lucía Muñoz, Verónica Ramírez, Fiorella Battistini, ellos han sido cómplices de mi ansiedad por preguntarle en momentos muy distintos de su vida.

Le pregunté en Tenerife, cuando viajaba con Morgana chiquita, con Álvaro, con Gonzalo y con Patricia, de regreso de su tiempo tan fructífero en Barcelona. Le pregunté en un aeropuerto italiano cuando tuvo el primer tropiezo en su lucha por llegar a la presidencia de Perú. Le pregunté en París, cuando lo hallé gracias a la insistencia de esperarle cuando ya había perdido aquella oportunidad electoral y regresaba del todo a la literatura. Y le pregunté cuando el Nobel y tantas veces más, hasta ahora mismo cuando, antes de escribir este prólogo, me lo encontré en la madrugada de Guadalajara (México) mientras su pareja actual, Isabel Preysler, dormía y yo esperaba para desayunar con mi compañero Jan Martínez Ahrens.

(…)

Y le pregunté de todo, siempre le pregunté de todo, jamás me dijo no a una cuestión (sólo en una ocasión, que ustedes descubrirán en este libro: y fue una ocasión en la que su respuesta fue tan pertinente como mi pregunta) y esa vez también la respondió.

Entrevistar a Vargas Llosa es un gozo para un periodista; aparte de que no se niega a cuestión alguna (ni siquiera a aquella que ustedes van a descubrir), es preciso, tiene una memoria que le ayuda a serlo, es educado y cortés, no es melindroso en las respuestas y siempre te ofrece narraciones interesantes y distintas. Jamás se repite. Es un entrevistado feliz y siempre he sido feliz entrevistándole.

Creo que estas casualidades que me han sucedido con él provienen de su imán: imán para las preguntas. Un periodista que tenga preguntas siempre estará feliz de tener cerca a Mario Vargas Llosa porque no he visto a nadie que tenga más respuestas y éstas sean tan diversas y suculentas. Jamás dice un tópico, jamás dice algo que no sienta o piense. Jamás oculta lo que cree y lo que sabe. Nunca es banal. Ni cuando calla.

Relación de conversaciones

Mario Vargas Llosa: “No soy un reaccionario” [1989]

Mario Vargas Llosa: “Creo que he recobrado mi libertad” [1990]

“Los cataclismos no traen consigo el paraíso” [1992]

“Me preocupa la estupidez humana” [2003]

“Mi país me ha dado un material turbulento, problemático y terrible” [2005]

Una vida al pie de la letra [2006]

Mario Vargas Llosa en “Maestros y maestras” [2007]

Diálogo sobre la ficción en la novela y el teatro [2007]

“Escribir es servidumbre y gozo” [2010]

“El fútbol es una religión laica” [2011]

Diálogo en la Complutense [2011]

Diálogo en CajaCanarias [Ciclo “La condición humana”, 2012]

El diccionario de Zavalita [2012]

“Los bárbaros ahora somos nosotros” [2012]

Mario Vargas Llosa: “Esta realidad puede llegar a ser el infierno” [2014]

Diálogo sobre Juan Carlos Onetti [2015]

Mario Vargas Llosa: “No tengo talento natural. Me cuesta escribir” [2015]

“Un pie en el mausoleo y otro en la mesa de novedades” [2016]



Entrevista con Juan Cruz sobre sus entrevistas a Vargas Llosa, por Karen Estévez.

Publicada originalmente en Diario de Avisos, Tenerife.

Juan Cruz Ruiz, el periodista y escritor portuense, estuvo el pasado martes en la librería Agapea de Santa Cruz firmando sus libros. Aprovechando la visita, presentó en la Isla su última obra: Encuentros con Mario Vargas Llosa (Deliberar Ediciones), un volumen que recopila todas sus entrevistas realizadas al Premio Nobel de Literatura y que dibujan “una autobiografía sin la distorsión de la memoria”. Así lo cuenta en Diario de Avisos.

-¿Cuándo mantuvo su primer encuentro con Mario Vargas Llosa? ¿Y el último?

“La primera vez fue en Tenerife, en 1974, si no recuerdo mal. Él venía de Barcelona, en barco, con su familia; acababa de nacer Morgana y mi hija Eva ya tenía un año. Había quedado con su amigo J. J. Armas Marcelo, quien estaba acompañado por una amiga común, Sabela Torres, que hizo fotos de esa escala. Armas nos pidió mucha discreción con respecto a la escala. Desde el muelle fuimos a casa de Emilio Machado, arquitecto y pintor. Recuerdo que le hice muchas preguntas a Mario, y en algún momento él me miró como si dijera que dejara de hacerlas, o esa impresión tuve. Lo cierto es que luego, a lo largo de los años, en París, en México, en Perú, en Italia, en Madrid, en Barcelona, en Tenerife…, en todas partes, le he hecho miles de preguntas, algunas de las cuales están en este libro. De hecho, quizá sea la persona, no solo el personaje, a la que más preguntas le he hecho en mi vida. La última vez, cuando se celebró el 50 aniversario de La casa verde, en Casa de América, en Madrid. Ahí le pregunté por Juan Carlos Onetti, que quedó finalista del premio Rómulo Gallegos cuando él lo ganó”.

-Desde el punto de vista del entrevistador, ¿cómo era ese Vargas Llosa de hace más de 40 años y cómo calificaría al Nobel en la actualidad?

“Mario ha sido siempre igual de buen entrevistado. La vez más complicada de su vida, cuando perdió las elecciones peruanas y fue a recuperarse a París, me lo encontré en la calle, literalmente, cerca de su editorial. Él no esperaba que nadie estuviera por allí. Yo acababa de leer un prólogo suyo a un libro de Fernando Botero, el pintor y escultor colombiano especializado en gordos. En aquel prólogo Vargas Llosa hablaba de la impresión que nos producen los que enflaquecen de pronto: nos quedamos extrañados y no sabemos si preguntar o no por las causas de su enflaquecimiento. En aquel momento en que me lo encontré en París lo saludé cogiéndole el antebrazo, que es donde se concentra la gordura, o la flacura. Y estaba delgadísimo: había perdido 20 kilos en aquella horrible campaña. Pero no le dije nada. Años después hablamos de eso, porque, en efecto, aquella fue una experiencia traumática que cuenta en El pez en el agua, para mí el mejor de sus libros”.

-Ya en 2015 publicaba Toda la vida preguntando. ¿Por qué ahora se centra en el peruano?

“Me lo pidió José Lázaro, el fundador del Proyecto Deliberar, para empezar una colección de libros dialogados. Le dejo encantado todo lo que quiera, primero porque es un buen editor y, además, porque me parece que estas conversaciones, desde la primera a la última, desmienten muchos tópicos sobre la supuesta arrogancia de Vargas Llosa. Mario es de las personas más educadas y cooperativas con la prensa que he conocido en mi vida”.

-En el libro Toda la vida preguntando, de 2015, mantuvo conversaciones con otros ocho Premios Nobel. ¿Cuál recuerda con más cariño?

“Recuerdo con mucho cariño la entrevista con Pablo Neruda, que se hizo a salto de mata cuando él pasó, también en barco, por Tenerife, y lo convencimos de que bajara a charlar con sus amigos isleños, Westerdahl, Pérez Minik, García Cabrera…, con algunos de los cuales había tenido relación a raíz de las conexiones entre sus revistas respectivas, Caballo verde para la poesía y Gaceta de Arte. García Márquez también es una gran experiencia: era un tímido sin paliativos, le gustaba conversar, no le gustaban las entrevistas, pero le hice muchas. Cuando ya estaba muy mal, en Barcelona, le dije que no me gustaría morirme sin hacerle una entrevista más. Y entonces él me dijo: “Pues no te mueras”.

-También ha entrevistado a la actual pareja del Nobel, Isabel Preysler. Sobre este encuentro usted mismo reconocía que acudía con prejuicios. ¿La entrevista es un género en el que siempre se aprende?

“Absolutamente. Aprenden el entrevistador y el entrevistado. Una entrevista es algo más que una conversación: es un acuerdo entre diferentes, destinado a ser relatado a un público innominado. El resultado de ese acuerdo es una conversación cándida, sin prejuicios. Yo fui a ver a Isabel Preysler, en 1990, con muchos prejuicios, ella me lo señaló una vez que leyó la primera versión de la entrevista, que era más bien un perfil en el que yo decía tópico tras tópico, y me dio tanta vergüenza que no solo le di la razón, sino que rehíce el texto y lo convertí en una entrevista de pregunta y respuesta, en el que se vieran tanto mis preguntas como sus respuestas. Desde entonces, no lo he hecho sino de esa manera”.

El País publicaba este lunes una entrevista a Rafael Sánchez Ferlosio en la que afirmaba que Vargas Llosa era un “mal escritor”…

“Leí esas declaraciones después de leer lo que Lorca dijo en 1933 sobre Valle Inclán y sobre Azorín. Creo que entonces Lorca se excedió y creo que ahora Ferlosio en realidad está diciendo que lo único que lee en la prensa es lo que escribe Vargas Llosa”.

-En la descripción de Encuentros con Vargas Llosa se lee que esta obra ofrece una “autobiografía del escritor sin la distorsión de la memoria”. ¿Lo siente así?

“Creo que al ser entrevistas enteras, no editadas, no cambiadas en absoluto para la edición presente, es una genuina representación de lo que Mario Vargas Llosa ha dicho a lo largo del tiempo. Y en tramos, es una genuina autobiografía del escritor. O al menos así lo veo yo”.

-¿Hubo alguna frase o anécdota de todos esos encuentros que aún recuerde?

“Son numerosas. Y hay un momento, cuando se quedó sin voz antes de la ceremonia de Estocolmo, el día más importante de su vida como escritor, que es quizá la más simbólica representación del miedo que vive desde que su madre le presentó a su padre, al que él había creído muerto”.

-Pablo Neruda, Cortázar, Borges, García Márquez, Llosa… ¿Se siente un testigo de toda la generación del boom latinoamericano?

“No me siento, lo soy. Pero eso no me ha hecho ni más alto ni más guapo. El oficio te conduce a eso”.

-¿Cuál de todos ellos le sorprendió más? ¿Quién se le quedó por el camino?

“Llosa es el mejor de los entrevistados. Y me alegra que salga este volumen en el que se pone de manifiesto, también, que es un extraordinario ser humano sobre el que llueve la terrible tempestad de los insultos y los tópicos”.

Karen Estévez.



Carta íntegra de la renuncia de Mario Vargas Llosa al PEN Club Internacional

Publicada originalmente en el diario ABC.

Madrid, 22 de enero de 2019

Sra. Dña. Jennifer Clement, presidenta del PEN Internacional

Estimada Jennifer,

Por la presente te envío mi renuncia irrevocable al PEN Internacional, del que he sido presidente de 1977 a 1980, y del que soy Presidente Emérito hasta el día de hoy. Mi renuncia tiene que ver con el comunicado lleno de mentiras y calumnias que acabas de difundir contra el régimen democrático de España en relación con el intento de golpe de Estado de los independentistas catalanes del 6 y 7 de septiembre, y del 1 de octubre de 2017. Es una vergüenza que una organización como el PEN Internacional, que tiene unas credenciales tan limpias en su lucha en defensa de los derechos humanos y de la libertad de expresión, haga suyas las patrañas del centro catalán del PEN, un órgano militante del independentismo de Cataluña, que viene llevando a cabo una campaña internacional de desfiguración de la verdad y que, a juzgar por tu comunicado, ha conseguido sorprender a numerosos centros del PEN, entre ellos algunos latinoamericanos, presentando a España como un país que atropella la libertad de expresión y encarcela a los escritores críticos y disidentes.

Todo eso es de una falsedad esencial, obra de quienes, en su afán sedicioso de independizar Cataluña, no vacilan en mentir. El independentismo catalán goza de todos los derechos democráticos para expresar sus puntos de vista con el apoyo de periódicos, estaciones de radio y de televisión, que se difunden en todo el país con la más irrestricta libertad. Quienes están presos o fugados y que van a ser juzgados por el Tribunal Supremo, no lo están por lo que creen y defienden, sino por haber sido parte activa de un intento de golpe de Estado que, en contra de la Constitución y de las leyes que regulan la democracia española, pretendieron una arbitraria e inconsulta secesión.

Ningún país democrático hubiera podido aceptar semejante ruptura de una unidad territorial que tiene cinco siglos de fundada. Que el PEN Internacional abandone su tradicional neutralidad frente a las luchas políticas internas y, en este caso, dé su apoyo moral e institucional a un movimiento racista y supremacista como es el movimiento independentista catalán, constituye una traición a los estatutos del PEN Internacional y ningún escritor genuinamente democrático debería ampararlo.

Te ruego hacer llegar mi carta de renuncia a todos los centros del PEN Internacional.

Te saluda atentamente,

Mario Vargas Llosa.



Las mentiras del PEN, por Daniel Gascón

Publicado originalmente en El País.

Mario Vargas Llosa ha abandonado el PEN Internacional, una institución que presidió entre 1977 y 1980 y de la que era presidente emérito. Ha tomado esa decisión a causa de un comunicado donde el PEN denuncia “las excesivas restricciones a la libertad de expresión a raíz de los desproporcionados cargos de sedición y rebelión contra los líderes de la Sociedad Civil Catalana y escritores Jordi Cuixart y Jordi Sànchez”. El comunicado, impulsado por el PEN catalán, es propaganda independentista: al más puro estilo fake news, unos fragmentos manipulan los hechos; otros simplemente los falsean. Cuixart y Sànchez, en una interpretación generosa, pueden ser escritores. Pero los cargos que se les imputan no están relacionados con esa actividad ni con “expresar pacíficamente sus visiones políticas”.

El comunicado continúa: “Últimamente los catalanes han sido víctimas, sin precedentes desde la dictadura franquista, de persecuciones por diferentes manifestaciones artísticas”. En España ha habido casos polémicos relacionados con la libertad de expresión. Pero no hay ninguna “persecución” de las manifestaciones artísticas de los catalanes.

El PEN insta a las autoridades a retirar los cargos y liberar a Sànchez y a Cuixart. La presidenta del PEN, Jennifer Clement, presentó el comunicado en Barcelona junto a los líderes del PEN catalán (que, según ha contado Víctor Mondelo, ha recibido 300.000 euros del Govern). Luego visitó a Cuixart y a Sànchez en la prisión.

Otros autores habitualmente alineados con la causa independentista y otras delegaciones del PEN suscriben el comunicado. Hay cierta incertidumbre en el asunto. El PEN mexicano, por ejemplo, no recibió el comunicado, pero aparece en la web del organismo como uno de los centros que lo apoyan.

En febrero se cumplen 30 años de la fetua del ayatolá Jomeini contra Salman Rushdie. La determinación de Susan Sontag, que presidía el PEN estadounidense, fue esencial para crear una campaña de solidaridad con el novelista. Es una pena que, en un mundo donde la libertad de expresión sigue amenazada y donde escritores y periodistas se juegan la vida cada día, una institución venerable que dice defender el entendimiento y combatir el odio entre religiones, razas y naciones se haya convertido en la herramienta propagandística de un proyecto excluyente, narcisista y desconectado de la realidad.

Daniel Gascón.



La novela más progresista de Vargas Llosa, por José Lázaro

En el artículo titulado “El enigma chileno” (El País, 3 de noviembre de 2019), Vargas Llosa analiza la revuelta de las clases medias en el país andino. Al resumir sus ideas sobre la evolución de Chile tras la dictadura de Pinochet expresa claramente el fondo de su ideología política personal. Sostiene que Chile lleva casi treinta años avanzando democráticamente en su desarrollo económico y social. En ese período ha tenido gobiernos de izquierda durante 24 años y de derecha solo 5, pero todos ellos han coincidido en  la “defensa de la propiedad y la empresa privadas, el aliento de las inversiones extranjeras, la integración del país en los mercados mundiales, y, por supuesto, las elecciones libres y la libertad de expresión”, lo que ha dado como fruto “el extraordinario desarrollo del país. Un progreso de verdad, no sólo económico, sino al mismo tiempo político y social”.

De este auténtico progreso, que puede ser fruto de gobiernos derechistas o izquierdistas, Vargas Llosa deduce que la respuesta del gobierno chileno a las protestas que estallaron en octubre de 2019 no debería ser un cambio en sus políticas económicas sino, por el contrario completar éstas y enriquecerlas con reformas en la educación pública, la salud y las pensiones hasta dar al grueso de la población chilena —que en toda su historia no ha estado nunca mejor que ahora— la sensación de que el desarrollo incluye también aquella igualdad de oportunidades, indispensable en un país que ha elegido la legalidad y la libertad y rechazado el autoritarismo. La justicia tiene que estar en el corazón de la democracia y todos deben sentir que la sociedad libre premia el esfuerzo, y no las conexiones y los enchufes.

Una y otra vez se llega a la misma conclusión: el objetivo a lograr es la mayor riqueza posible para las clases económicamente más pobres, la mayor justicia social y a la vez las máximas libertades personales y sociales. La forma de lograrlo, como una y otra vez ha demostrado la historia en los cien últimos años, es la defensa del sistema democrático, las libertades de todo tipo (incluida la económica) y un funcionamiento rigurosamente ético de todas las instituciones que garantice la igualdad de oportunidades. Si eso se completa con las mejores aportaciones del modelo socialdemócrata (garantía estatal de un nivel básico en la educación pública, la salud, derechos laborales y pensiones), estamos ante el modelo que ha logrado proporcionar el mejor bienestar históricamente conocido a todas las clases sociales a la vez. Y la mejor calidad de vida que nunca ha tenido la clase trabajadora. El más alto ideal del más noble pensamiento progresista. (Vargas Llosa, 2019a)

La novela de Vargas Llosa que muestra más claramente la diferencia entre izquierdismo y progresismo es Tiempos recios (2019b). Relacionada temáticamente con La fiesta del Chivo, de la que se puede considerar un episodio colateral, hace gala de los complejos procedimientos narrativos que su autor viene ensayando desde La ciudad y los perros pero sin renunciar a la claridad expositiva que adquirió desde Pantaleón y las visitadoras.

El argumento de Tiempos recios parece idóneo para un panfleto antiyanqui de izquierdas: los gobiernos democráticos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz intentaron desarrollar en Guatemala, entre 1945 y 1954, un capitalismo liberal que tomaba como modelo directo el de los Estados Únidos. Sin embargo sus reformas fueron vistas como una amenaza por la poderosísima United Fruit Company, que explotaba en régimen de monopolio las plantaciones de plátanos en Centroamérica: aquellas reformas le obligarían a legalizar los sindicatos, proporcionar seguro médico y jubilación a los trabajadores, abrir las puertas a la competencia e incluso pagar impuestos, cosas que nunca habían hecho. Un precoz genio de la propaganda organizó en Norteamérica una campaña masiva para difundir, en plena guerra fría, la falsa idea de que Guatemala era una cabeza de puente soviética. El resultado fue un golpe de estado organizado por la CIA con militares guatemaltecos que acabó con aquel intento de construir una democracia capitalista e hizo que, de rebote, Cuba se echase realmente en brazos del comunismo soviético, frenando de ese modo el progreso económico y democrático en América Latina.

La denuncia de Vargas Llosa es clara: la derecha retrógrada, al igual que la izquierda marxista, frenan el desarrollo económico y el bienestar social a la vez que proscriben las libertades personales; eso las hace a ambas profundamente reaccionarias frente al progreso global que solo alcanzan los países realmente democráticos y liberales que disfrutan de instituciones honestas y respetan su propia legalidad.  

José Lázaro.



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