Felicitación navideña

De la Revista Deliberar (el felicitador) a sus lectores (los felicitados):

 Les rogamos acepten sin obligación, implícita o explícita, nuestros mejores deseos para unas felices fiestas del solsticio invernal respetuosas del entorno, socialmente responsables, políticamente correctas, poco estresantes, no adictivas y neutrales en género, dentro de la tradición de las creencias religiosas de su elección, o de las prácticas laicas de su elección, e igualmente respetuosas de las convicciones y/o tradiciones religiosas o laicas de los demás, o de su preferencia por no practicar tradiciones religiosas o laicas de ningún tipo.

Les rogamos acepten asimismo nuestros deseos de un financieramente próspero, personalmente satisfactorio y clínicamente sano inicio del año 2018 según el calendario habitualmente aceptado, pero con el debido respeto a los calendarios de otras culturas o civilizaciones, y teniendo en consideración la raza, credo, color, edad, capacidad física, fe religiosa, elección de ordenador y preferencias dietéticas de cada uno de ustedes.

Al aceptar esta felicitación deberá usted tener en cuenta que:

Está sujeta a posteriores aclaraciones o retirada.

Se puede transmitir libremente, siempre y cuando no se hagan alteraciones del texto original y se reconozcan los derechos de propiedad del felicitador.

No implica ningún compromiso por parte del felicitador para la realización efectiva de los deseos del felicitado.

Podría no ser aplicable bajo determinadas jurisdicciones y sus propias intenciones podrían no ser realizables en el caso de algunos deseos.

Tendrá efectos, dentro de lo razonablemente esperable en la transmisión de buenos deseos, por un período de un año o hasta que se produzca una nueva felicitación estacional (lo que primero ocurra).

Esta garantizada solo para reemplazar deseos defectuosos según el criterio exclusivo del felicitador.

Cualquier referencia que pueda suponerse en esta felicitación a Papá Noel, Santa Claus, Popeye, Homer Simpson o cualquier otro personaje festivo, sea real o ficticio, vivo o muerto, no implica ninguna responsabilidad de esos personajes respecto a lo deseado.

Se reconocen todos los derechos de propiedad en cualquier referencia directa o indirecta de esta felicitación a nombres o imágenes de terceras partes.

(Versión original en inglés de origen desconocido. Traducción del Comité Editorial de Deliberar).

 



 

Comentario de Rafael Spottorno

 Rafael Spottorno:

 Como colaborador de la revista Deliberar quiero manifestar mi más enérgica repulsa por la iniciativa de nuestro Comité Editorial al publicar esta desafortunada felicitación a los lectores (sin preguntar, por cierto, la opinión de los colaboradores).

Me parece inadmisible que mencione al “felicitador” y “los felicitados”, olvidando a las felicitadoras y las felicitadas, en un acto fallido de inaceptable machismo, que viene reforzado por la mención de “personajes festivos” exclusivamente masculinos. Así, ¿a dónde vamos?

 



 

Comentario de Ángel Bizcarrondo

 Ángel Bizcarrondo:

Observo que sorpresa que la felicitación no hace ninguna referencia a los cuñados, lo que me parece una grave omisión en un texto tan riguroso. Es cosa sabida que no hay nada tan peligroso para la armonía familiar como la convivencia, de modo que fomentar, como es habitual en estas fechas, las reuniones familiares es una grave frivolidad que debería ser tipificada en el código penal cuando incluye a los cuñados, que son esos extraños con los que el azar o el infortunio nos obliga a compartir la intimidad en estos días y a aparentar un falso estado de afecto y alegría, lo que agrava la pesadumbre por el reencuentro con el daño de la obligada simulación.

En cuanto al estilo literario del escrito me surgen algunas dudas a la hora de encuadrarlo entre los géneros tradicionales. Me inclino por calificarlo como un híbrido entre encíclica papal y folleto de medicamento, pues me ha parecido advertir señales de prudencia frente a posibles críticas, así como el deseo de no proporcionar información comprometida.

Por otra parte, considero muy acertadas las cláusulas de exclusión de responsabilidad que añade la felicitación, tan habituales en los escritos de los abogados, generalmente denominadas “disclaimer”, lo que además de conferir un cierto aura de prestigio cosmopolita permite aumentar los honorarios en un 20%. Hago mías, en la medida en que sean aplicables a este texto, dichas advertencias y además añado la siguiente:

El término cuñados en este comentario debe ser entendido en un sentido general y abstracto, no particular y concreto, referido a todas aquellas personas con las que existe un vínculo doméstico, no necesariamente de parentesco, sea este de tercer, cuarto o superior grado, ni tampoco tiene significación de género o cualquier otra que pudiera considerarse incorrecta, ofensiva o inapropiada. Más bien incluye a un indeterminado conjunto de miembros del clan o de la tribu que amenazan con su persistente compañía a la paz familiar en las fechas navideñas. Por otra parte, el autor desea hacer constar que no se refiere a su personal experiencia sino a informaciones externas basadas en relatos ajenos o informaciones periodísticas.

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