Presentación, por Fernando Rivas

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En el libro primero de la Escritura judía, el Génesis, e inserto dentro del ciclo dedicado de los patriarcas, aparece el episodio que da origen y sentido a este blog y que la tradición ha conocido como “La escalera de Jacob”.

Dice el texto bíblico que Isaac ordenó a su hijo Jacob regresar a la tierra de donde había salido Abrahán, Arán, para allí escoger esposa, porque las que tenía cerca, en Canaán, no le convencían. Y que en este viaje, “llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí… Tomó una de las piedras del lugar,  se la puso por cabezal  y se acostó en aquel lugar. Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían  y bajaban por ella. Y vio que Yahveh estaba sobre ella” (Gén 28,11-13).

Las interpretaciones de este texto han sido múltiples. Inicialmente esta escalera estuvo circunscrita al ámbito bíblico, como en el caso del cristianismo, que la aplicó al propio Jesús: “En verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”  (Juan 1,51). El propio judaísmo, que la consideraba como una imagen de los diversos exilios que sufriría el pueblo de Israel hasta la llegada del Mesías o la propia Torá (Ley), por la que se podía ascender hasta el encuentro con el Bendito.

Muy pronto, sin  embargo, la escalera de Jacob será utilizada como metáfora del ascenso espiritual, como vemos a inicios del  siglo VII en un libro fundamental para la tradición cristiana, la Escalera espiritual de Juan Clímaco (klímax significa justamente “escalera”); o diversos escritos místicos dentro de la Cábala judía donde la escalera  sería vista como la oración, que ayuda a descubrir el Dios oculto en nuestra historia, o el propio Jacob, que abandona la comodidad de la tierra de Israel  y se interna  en una tierra extranjera, ajena a su modo de vida.

Los siglos posteriores continuarán esta rica tradición, retomada en el siglo XX por literatos como Giovanni Papini, teólogos como Sergei N. Bulgakov o filósofos como Gustave Thibon, e incluso músicos como Arnold  Schönberg, de matriz judía, seguirán esta estela con su oratorio consagrado a la escalera de Jacob. No deja de ser sugerente, a la par que profética, la referencia a la escalera de Jacob en una de las estrofas de la canción  Nearer, My God,of Thee, himno cristiano del siglo XIX escrito por la poeta inglesa Sarah Flower Adams, última  melodía  que se cantó en el Titanic antes de su hundimiento.

Pero será sobre todo en ámbito de la pintura donde la escalera de Jacob tendrá un mayor desarrollo, tanto en la ingenuidad naif de ciertas catacumbas cristianas del siglo III como en los numerosos relieves medievales que se harán eco de este episodio, tan visual y provocador, repetido hasta la saciedad por escultores, pintores  y artesanos. El propio Rafael pintará en el año 1511 un fresco dentro de los Museos Vaticanos en referencia a esta escalera, donde el clasicismo renacentista aparece  en todo  su esplendor.

A inicios del siglo XIX, más en concreto en el año 1805, el poeta y pintor británico William Blake llevará a cabo una pintura con este mismo nombre, donde se destaca su carácter misterioso, casi iniciático, como por otra parte podemos descubrir en su poesía. Y ya en el siglo XX, Salvador Dalí, en una de sus típicas genialidades, imaginará el  ADN desde este motivo tradicional  en El ácido ribonucleico y la escalera de Jacob, obra de 1975, justamente para celebrar los setenta años de Severo Ochoa (la cara de sorpresa del científico al descubrir esta pintura es de las que crean escuela). Y concluimos esta tradición pictórica con el misticismo que impregna la obra de Marc Chagall dedicada a esta escalera en el año 1977 y que se encuentra en el Museo bíblico de Niza: la escalera se encuentra situada en la oscuridad máxima de la tierra que rodea a Jacob, solo iluminada por los ángeles que la rodean, pero hay una invitación a ascender a ese cielo soleado donde el Sol brilla con luz propia.

Así, subidos a hombros de esta larga y profunda tradición en torno a la escalera  de Jacob, en este blog se buscará unir la tierra y el cielo, lo humano y lo divino, lo santo y lo profano, la cultura clásica y la cristiana,  el ayer y la actualidad, porque ambas dimensiones nos constituyen y diferencian. Siendo conscientes de que olvidar o marginar una de ellas nos convierte en seres unidimensionales (H. Marcuse dixit). Si muchos de nuestros órganos están duplicados: ojos, orejas, pulmones, riñones, brazos, pies…, no es solo para evitar el posible desgaste o deterioro de uno de ellos, sino como muestra de la liberalidad de la naturaleza y apertura a nuevas posibilidades que se nos ofrecen cuando nos abrimos y vivimos en esta doble dimensión.

Como la escalera de Jacob, transitada por ángeles en ambas direcciones, esta página tiene también esta vocación: comunicar espacios, tiempos y culturas aparentemente alejados. Unas veces tocará subir, otras baja, pero la misión principal de los ángeles, como su propia etimología indica, es servir  de mensajeros entre mundos, personas y acontecimiento en ocasiones desconocidos entre sí. Dicen que de las primeras cosas en ser destruidas en toda guerra y confrontación son los puentes. Por eso hacer de pontífices, sin pontificar, es hoy más que nunca necesario, sabiendo que en muchos casos uno de los deportes favoritos consiste en matar al mensajero.

Este blog, como la escalera de Jacob, se moverá por tanto en un espacio liminal, entre la noche y el día, entre el ayer y el hoy, en el tránsito entre la casa y el destino, donde las piedras, y no las almohadas, están llamadas a servir de cabezal. De aquí la necesidad de sueños que orienten en medio de la oscuridad, sueños que tienen aquí su lugar natural, pero que se prolongan en nuestras vidas diurnas pues, al fin y al cabo, qué serían de ellas sin los sueños. Pero sueños que descubran las sombras y las luces que habitan nuestras vidas y nuestra historia y nos ayuden a vivir bien despiertos.

En conclusión, esta página se apoyará en la tierra para alcanzar al cielo, pero no a la manera de la torre de Babel, construida  como salvavidas  por si el diluvio universal se repetía, pero cuyo resultado fue la confusión de lenguas, sino una escalera colocada de modo más inestable, como la Escalera al cielo de Led Zeppelin, donde “hay un zumbido en tu cabeza,/ y no se te irá, porque no sabes/ que el gaitero te está llamando/ para  que te unas  a él, querida dama./ No puedes oír el soplido del viento,/ ¿y sabías que tu escalera se apoya en el susurrante viento”.

16 Respuestas a “Presentación, por Fernando Rivas”

  1. ¡Fantástico, Fernando!
    Me encanta la línea que has elegido.
    Te sigo desde ahora mismo.
    Un abrazo.

  2. Me gusta esta explicación de un tema que siempre me ha intrigado, profundizar en el misterio de Dios y de la propia naturaleza humana. ¿De qué cojeamos?
    En mi caso recuerdo pocos sueños, pero hay tres que no se me olvidan que tienen relación con mis bajos fondos. El otro conocimiento me ha venido más directo de Dios mismo.
    Gracias por lo que transmites de aprendido y vivido.

    1. Gracias por tu sinceridad. Espero que estos sueños nocturnos se vayan haciendo diurnos. Muchos ánimos y si tienes algún tema que te interese tratar, no dudes en comentarlo. Un saludo cordial.

  3. Muchas gracias Fernando Rivas.
    Esta unvitación es una apertura al conocimiento, que tanta falta nos hace.
    Abre una ventana a la razón y estimula nuestro interior.
    Atte. Paz Vergara

    1. Las gracias a ti por tus palabras de aliento. Igual que he comentado antes, si hay algún tema que te interese, no dudes en decirlo. Un saludo cordial.

  4. Qué buena presentación, Fernando! Dan ganas de leer ya el siguiente post! Un proyecto bonito y sin duda necesario. Un abrazo

  5. Estoy ilusionada. Espero con ilusión tus reflexiones para ver si soy capaz de ascender aunque en algún momento pueda bajar algún peldaño. Gracias , muchas gracias

    1. María Antonia, muchas gracias por tus palabras. En relación a lo de ascender y descender, es una dinámica natural y muy propia del ser humano. Se asciende en algunas cosas y se desciende en otras, al tiempo que para ascender en algunas cuestiones hay que descender en otra. Aquí está el encanto de la escalera. Un abrazo.

  6. La metáfora de la escalera, trasladada al proyecto de itinerario espiritual personal, me parece que hoy día está llena de adherencias muy peligrosas. La escalera como senda lineal hacia el éxito, entendido éste como recompensa al esfuerzo, como sucesión de etapas superadas, como ascenso que te lleva siempre más alto, más lejos, más distante y distinto del resto de los mortales, creo que puede generar mucha frustración y confusión.
    Actualmente la socialización naïf en los valores del olimpismo mal entendido, aboca a la frustración de la inmensa mayoria -cuando no al doping-, ya que sólo un individuo puede alzarse con la anhelada medalla de oro.
    Yo insistiría en la posible doble circulación de esa escalera de Jacob, tanto hacia arriba como hacia abajo. Especialmente indagaría en esta última posibilidad: descender para subir, y alcanzar así la meta del encuentro con el Último de los últimos.

    1. Pedro, como siempre muy acertado. La escalera no es unidireccional, y mucho menos planteada solo en su dimensión de ascenso. Toda auténtica escalera, y más la de Jacob, tiene su dimensión de ascenso y de descenso, ambas estrechamente unidas. La dinámica bíblica, y mucho más la cristiana, es más parecida a una uve invertida, donde es descendiendo como “se asciende”, y en la vida los ascensos son para vislumbrar las posibilidades que nos aguardan, más que como premio a un esfuerzo realizado. Así que muchas gracias por tu “aviso para navegantes”. Un abrazo y muchos ánimos.

  7. Muchas gracias Fernando por este excelente “aperitivo” de lo que, sin duda, serán muchas aportaciones de la gran calidad que tienen tus escritos. Es una magnífica oportunidad para aprender de una manera amena, como ya ocurre en este caso.

  8. Profesor Fernando, ¡genial y que alegria!
    Tarde pero conseguí leer esta publicacion que me da ganas de seguir aprendiendo y compartiendo sobre las cosas desconocidas que nos ofrecen conexion, apreciacion a un valor tan importante sobre las origines. Nos estimulan respetar, sentir unidos y ademas, honrar a los que piensan y actuan diferentes.
    Pienso que es una oportunidad que mane desde tu generosidad.
    Muchas gracias, que El Oculto nos mantiene la fe, esa pasion y felicidad… a seguir descubriendo donde “estan subiendo y bakando los angeles”
    Un abrazo grande desde la tierra lejana…

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