![]()
1. Cristal Oscuro o el Cristal de la verdad, por Pedro R. García Barreno
1) Declara que, en la elaboración del artículo CRISTAL OSCURO, o EL CRISTAL DE LA VERDAD, se aceptaron las buenas prácticas de calidad, privacidad y ética, teniendo como referencia el Código de Conducta y Buenas Prácticas que, para los editores de revistas científicas, define el Comité de Ética de Publicaciones y de las revistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC). 2) Asimismo, amplía los criterios citados para alinear y contribuir a los objetivos establecidos en la «Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción» (Educación Superior y Sociedad, UNESCO, 2019), particularmente con el artículo segundo: «Función ética, autonomía, responsabilidad y prospectiva». 3) Se acoge, igualmente, a las «Recomendaciones sobre el uso del lenguaje inclusivo y no sexista», de acuerdo con la Guía para un lenguaje no sexista de la lengua, CSIC, 2019. 4) Asimismo, el autor se adhiere a la política de Acceso Abierto (Ley 17/2022, de 5 de septiembre, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Artículo 37). 5) Declaro no tener conflicto alguno de intereses, así como hago constar que el artículo presentado no forma parte de proyecto alguno, ni ha recibido ayuda de tipo alguno.
Firmado, en Madrid, a día seis de octubre de 2024.

“La verdad es la verdad, dígala, Agamenón, o su porquero.
Agamenón. – Conforme.
El Porquero. – No me convence”.
Machado, Juan de Mairena.
“Cuando en un debate cualquiera ves que tus adversarios
empiezan a apropiarse de tus ideas con la creencia
de que acaban de inventarlas ellos,
sabes, realmente, que has ganado”.
Leys, Breviario de saberes inútiles.
En otro mundo, en un pasado lejano, el Cristal Oscuro (The Dark Crystal), el Cristal de la Verdad (The Crystal of the Truth), el Gran Cristal (Great Crystal) se quebró. El caos y la confusión se extendieron por todo el planeta Thra. Así empezó la profecía. A partir de los urskeks, los señores del cristal que proporcionan equilibrio al mundo aparecieron dos nuevas razas, de acuerdo con la precuela de la mítica película de Netflix: Cristal oscuro: la era de la resistencia. Los crueles skeksis, con forma de reptil y despóticos, que utilizan el poder del Cristal Oscuro como fuente de energía de la que se alimentan, y los apacibles místicos, unos magos de espalda jorobada. Si nadie repara el cristal, los skekses dominarán Thra hasta el fin de los tiempos. Será Jen, el último superviviente de los gelflings, criado bajo la protección de los místicos, quién se embarque en una búsqueda para encontrar el fragmento perdido del mágico cristal, antes de que los tres soles se encuentren, y, así, restaurar el orden en el mundo y acabar con el mal para siempre. Ruego hagan un esfuerzo mental: cambien urskeks por centristas y socialdemócratas de los de antes, y skeksis por sanchistas; los místicos somos el pueblo, los ciudadanos que, apacibles, esperamos el triunfo final de Jen. Así el escrito cobra sentido.
“¿Hacia dónde caminamos? -escribe Machado en Los Complementarios-. Tal vez sea esta una pregunta que el hombre haya podido hacerse en toda época, —digámoslo para prevenir fáciles objeciones—, pero reconozcamos su valor de actualidad, de expresión abreviada de un estado de conciencia que prepondera en nuestros días. Cierto que las inmutables estrellas que orientan el alma humana: amor, justicia, conocimiento, libertad, no han desaparecido. Se pregunta no más por la validez de las cartas marinas que el hombre había trazado para su propio navegar, bajo el impasible esplendor de esas inasequibles constelaciones. Todas las enseñanzas de la guerra tienen hasta la fecha un marcado valor negativo. Por de pronto, aparece claro el mayor fracaso, los más trágicos acentos de la catástrofe coincidiendo con la mayor concentración de la vida y con las más hondas convicciones de la Europa culta […]”. Hoy, en la antigua propiedad de doña Ana de Mendoza y Enríquez de Cabrera de la Vega y Luna (1554-1633), VI duquesa del Infantado, grande de España, es raro y extremadamente difícil encontrar a alguien con la consabida cultura.
“Cuando vea que el comercio se hace no por consentimiento de las partes sino por coerción; cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes nada producen; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes sino favores; cuando perciba que unos cuantos se hacen ricos por el soborno y por influencias y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en autosacrificio; entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada», escribe A. Rand, que finaliza: “La oscuridad ocultaba las ruinas de un [País]… Y levantando la mano sobre el desolado [País], trazó el signo de la [corrupción]”. Pero no toda corrupción es «despistar» fondo. Y de corrupción sí que saben, por estar hasta las cejas, los habitantes de la huerta de Sora. Deberían leer, aunque es improbable dada la poquedad mental, a Leys: “El único de los dirigentes maoístas encantador, ingenioso, con un refinamiento cosmopolita y estilo fue Zhou Enlai”. ¿Saben, acaso, a quién me refiero?
A esta altura de la vida uno ya sólo aspira a tener decoro —la dignidad y la decencia son difíciles aspiraciones—, a tener unos pocos, pero sólidos amigos, —recordar que un amigo es uno mismo, pero con otra piel, y los consejos de Polonio a su hijo—, y a sorprenderse de que salga el sol cada día. Todas las doctrinas han pasado y el azul del cielo permanece; todos los imperios han caído, y, sin embargo, en nuestro interior la ascética puede levantar un baluarte que nunca será derribado, y de ello si estoy seguro. También la juventud ha huido hacia otras playas, hacia otros cuerpos. Que nadie llore por los días perdidos, por los placeres que uno sacrificó a la prudencia o por los impulsos ahogados. Brindemos. Hay que levantar la copa con esperanza y brindar por unos cuantos principios bien asentados. Pon los pies dentro de una acequia y deja que la historia fluya como el agua. Las teorías políticas, las creencias, las convicciones y las disquisiciones filosóficas discurrirán acariciándote el calcañar mientras el mundo se cae a pedazos. Las grandes utopías han desaparecido; los profetas han sido burlados y se han reído de nosotros; el futuro tenemos que seguir conquistándolo porque hay quienes pretenden impedir que se alambique el presente. Atahualpa Yupanqui, el «Payador Perseguido»; tímido, recatado, discreto. Un símbolo para el que la música precedió a la poesía. Nos espetaba, con la pivilca o en su primera obra Piedra Sola. Poemas del Cerro, que somos ricos en poquedades -«alguna vez si, y otra vez tampoco»-; aunque tenemos libros, añadía. También, en la Pampa, en su bayo, buscaba la Paz en su suelo, en el nuestro. Solo la solidariad, el diálogo, el respeto, la humildad o la alteridad, lo conseguirán. Mas he aquí algunos bienes que, en medio de tanto azar, siempre quedarán en pie: el Benedictus qui venit de la Missa solemnis Beethoveniana, un buen caldo, un delicado manjar, cultivar la amistad y amar a los que te quieren, respetar, pasear, contemplar la mar, sentir una buena lumbre o Antígona: “La cordura es, con mucho, el primer paso de la felicidad”. Cuando ya no puedas aferrarte a doctrina alguna tu nieto o tu amigo o tu amiga, te regalará una sonrisa, tu perro seguirá moviendo el rabo, y aun quedará la luz del alba, la bondad de corazón, la ternura ante el dolor y una agradable conversación con los amigos inmersos en el aroma y la bruma de un buen veguero. Hoy, los negocios más oscuros se hacen en despachos de cristal muy transparente. Para defenderse: terca austeridad y sosiego.
“Vivimos en una época de hipérboles”, escribe Simon Leys en “Un Imperio de Fealdad”. Ahora, continúa, los fontaneros se llaman ingenieros de saneamiento. Basta asomarse a los medios de comunicación. El empleo del eufemismo logró un resultado importante. También apunta a que “se ha codeado con los ricos, los poderosos y los corruptos”. Seguro, seguro… Es como la prosa de Honoré de Balzac (1799-1850), que está plagada de ocurrencias absurdas. También, puedo utilizar la anotación de Leys, al comienzo de “Víctor Hugo”: “La gloria es como la cama de Luis XIV en Versalles: majestuosa y llena de chinches”. Luego escribe: “Como necesitaba dinero” … sin blanca… no sé qué pensar… una historia algo rancia.
Esperando a los bárbaros
(Περιμένοντας τους Bαρβάρους)
“- ¿Qué esperamos, congregados en el foro?
Es por los bárbaros que llegan hoy.
– ¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados los senadores sin legislar?
Porque los bárbaros llegarán hoy.
¿Qué leyes van a dictar los senadores?
Ya legislarán los bárbaros, cuando lleguen.
– ¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñendo su corona?
Porque los bárbaros llegarán hoy.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó
un pergamino para entregárselo. En él
hay escritos muchos títulos y dignidades.
-¿Por qué salieron nuestros dos cónsules y pretores
hoy con rojas togas bordadas?
¿Por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes?
¿Por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?
Porque los bárbaros llegarán hoy,
y estas cosas deslumbran a los bárbaros.
-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores
a pronunciar sus discursos y decir sus cosas?
Porque los bárbaros llegarán hoy,
y les fastidian la elocuencia y los discursos.
-¿Por qué, de pronto, este desconcierto y confusión?
(¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas se vacían tan rápido
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos, que estuvieron en las fronteras afirman
que los bárbaros no existen.
– ¿Y, ahora, qué va a ser de nosotros sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.
(C.P. Kaváfis, de Poesía Completa)
***
REFERENCIAS
Antígona, título de una tragedia de Sófocles (496 a.C.-406 a.C.), basada en el mito de Antígona, y representada en 441 a.C. Sófocles, Tragedias completas, Madrid: Aguilar, 1969.
Alain Badiou (n. 1937). Remarques sur la désorientation du monde. París: Gallimard, 2022. Traducción de Guillen Usandizaga Carulla, Observaciones sobre la desorientación del mundo. Barcelona. Herder Editorial / Pensamiento Herder, 2025.
Ludwig van Beethoven (1770-1827), Missa Solemnis en re mayor, op. 123. Escrita entre1819-1823, y estrenada en 1824.
Victor Hugo (1802-1885) y René Johannet (1884-1972). Oeuvres complètes de Victor Hugo: Océan. Paris: Robert Laffon, 2002.
Konstantínos Petrou Kaváfis (1863-1933). “Esperando a los Bárbaros”, 1904. Poesía completa. Edición y traducción de Anna Pothitou y Rafael Herrera. Madrid: Colección Visor de Poesía, 2021.
Simon Leys (Pierre Ryckmans, 1935-2014). The Hall of Uselessness, Australia: Black Inc, 2011. Traducción de José Manuel Álvarez-Flórez y José Ramón Montreal, Breviario de saberes inútiles. Barcelona: Acantilado- Quaderns Crema S.A., 2016.
Antonio Machado Ruiz (1875-1939). Los Complementarios [37 R. “Desorientación”]. Edición crítica por Domingo Ynduráin. II. Transcripción. Madrid: Taurus Ediciones, 1971.
Antonio Machado Ruiz. “Habla Juan de Mairena a sus alumnos”, Juan de Mairena. Sentencias, donaires y recuerdos de un profesor apócrifo, 1936. Edición, introducción y notas de Pablo del Barco. Coordinador: Antonio Zoido. Sevilla: Consejería de Educación y Ciencia (Junta de Andalucía). Colección Educación XXI 12, 1999.
Ayn Rand (Alisa Zinóvievna Rosenbaum, 1905-1982). Atlas Shrugged, Pluma, a member of Penguin Putnam Inc., 1957. Traducción de Hernán Alberro, Luis Kofman y Alfredo Kofman, La Rebelión de Atlas, Buenos Aires: Grito Sagrado Editorial, 2005.
William Shakespeare (1564-1616). Hamlet, Prince of Denmark. Acto I, escena III. Consejos de Polonio a su hijo Laertes.
The Dark Crystal, 1982. Dirección de Jim Henson (1936-1950) y Frank Oz (n. 1944); guión de David Odell (n. 1934); música de Trevor Jones (n. 1949).
Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero, 1908-1992). Piedra Sola. Poemas del Cerro, San Salvador de Jujuy: Editorial Riba y Co., 1941.
PAZ y BIEN.
Pedro R. García Barreno.
Ciudadano.
En Madrid, a 8 de diciembre de 2025.
Día, Fiesta o Solemnidad de la Inmaculada Concepción,
bajo la Bula Papal Commissi Nobis Divinitus, de 6 diciembre 1708,
por el Papa Clemente XI (Giovanni Francesco Albani, 1649-1721,
papa entre 1700 y 1721).
Este día marca el inicio oficial de las celebraciones Navideñas.
