Cuestión de palabras, por Paloma Serrano Molinero

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Almudena habría sido importante en nuestra literatura aunque nunca hubiese escrito nada, por la literatura que ha inspirado. La poesía contemporánea de nuestro país le debe mucho a ella. Y a Luis, que cogía un taxi si ella decía amor[1].

No voy a reiterar la gran obra literaria de Almudena Grandes (se ha hecho y mucho, sobre todo, en los últimos días). Sí resaltaré que se ha dedicado a sus lectores con alegría y sin pereza. Pero confieso que en este duelo y desconcierto me invade otro nombre.

Mi primer pensamiento al conocer la noticia de su fallecimiento fue para Luis García Montero, poeta de cabecera para mi, poeta de cámara para ella. Sentí un punzante pesar y un amable alivio, porque la obra de ambos —la de ella grabada ya en páginas cerradas, la de él aún embarazada de nuevas estrofas— los unirá para siempre.

El amor, como escribió Emily Dickinson, es la vida, solo que es más largo.

El amor, como todo, es cuestión de palabras.[2] Y en ellas están paseando juntos por Granada, besándose en la curva de una acera mientras cambia el semáforo, viendo reflejada la Alhambra en un parabrisas[3]. Esas cosas normales que pocos llaman poesía. En las palabras están paseando por cualquier lugar, porque el mundo, con todas sus ciudades, está siempre donde estén juntos[4].

He pasado varias noches con sueños revueltos. Yo, que perdí a mi padre, me despertaba pensando en sus hijos. Yo, que viví lo que se quisieron mis padres y he visto lo que duele quedarse. Yo, que he experimentado lo que apacigua y acompaña escribir, no conciliaba el sueño hasta apuntar algunas de estas palabras.

Por las redes se difundía la noticia de la muerte de Grandes a la vez que los poemas de García Montero. Poemas de su antología que nos hablan de un amor a pie de calle, de andar por casa, con esos versos que juntan palabras que normalmente no se mezclan. Como cuando la esperaba más allá del invierno, en el cincuenta y ocho.[5]

Ojalá que, en sueños, Luis siga sintiendo esa mano que ella dejó olvidada en la suya.[6] Ahora que Almudena ha muerto, nacerán nuevos versos. Porque con la muerte no muere el amor.

Y si es cuestión de palabras, que no falten.

1] Diario cómplice, Libro 1, V.

[2] El amor.

[3] Quedarse sin ciudad, VI.

[4] Afirmación.

[5] Confesiones.

[6] Mujeres.

3 Respuestas a “Cuestión de palabras, por Paloma Serrano Molinero”

  1. Magnífica reflexión llena de sentimiento, claridad y bellas palabras. Un hermoso homenaje a una gran escritora que nos ha dejado, escrito por una joven escritora que empieza y ya es grande también.

  2. Me parece interesante la reflexión de que “el amor es cuestión de palabras “. Los poemas y las historias más bellas se han escrito sobre el amor o por amor y es verdad que el amor y la admiración van unidos .
    Interesante la reflexión de este acto amoroso de dejar en la tumba su libro de poemas a su amada

  3. Una expresión bellísima que recononozco nunca había leído:
    ” el amor es cuestión de palabras” . Evidentemente el animal humano , inicio a diferenciase de los demás animales, empezó a ser “persona”, al dominar un lenguaje que ,con los años, le permitío expresar conceptos abstractos como la belleza, la bondad, el amor. Y que hay más abtracto que el amor ?
    El amor es diverso, cambiante, simple, complicado,tierno,apasionado…
    Tenemos que cuidarlo, expresarlo, hablarlo, rebatirlo y compartirlo con nuestro “,amor” si queremos que siga vivo y nos acompañe a lo largo de nuestras vidas.

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